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23 jul. 2016

Honduras cambió la vida de Tim Kaine, el vicepresidente de Hillary Clinton

Cuanto el senador estadounidense Tim Kaine vino a Honduras en 1980, mientras el olor a la pólvora se revolvía entre la sangre de la contrarrevolución, comprendió en los términos más humanos la solidaridad y la pobreza.


¿Con cuántos hogares de escasos recursos no habrá compartido durante esos nueve meses de misión? El Progreso, Yoro, le abría las puertas de sus carencias económicas y sus bondades humanas al ahora candidato a vicepresidente de laaspirante demócrata Hillary Clinton.

Como misionero de la orden católica de los jesuitas, lo menos que se esperaría es que pisara la casa del más necesitado para ayudarlo. "El amor se ha de poner más en las obras que en las palabras", decía San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús.

Entre las visitas de pueblo en pueblo y las misas celebradas en altáres improvisados de la mano de Jarrell Pactrick, mejor conocido como el padre Patricio, fue que Kaine conoció una familia de cuatro hijos desnutridos que hizo una cirugía sin anestecia en su corazón.

"Los niños tenían signos evidentes de desnutrición. Visitamos durante unos minutos y nos preparábamos para salir cuando el hombre dijo: 'Oye, padre, espera un minuto, tengo algo para ti'", relató el político.

El senador recuerda que el padre de familia fue a la esquina de la cabaña por un poco de comida guardada en un saco y se la entregó al sacerdote como regalo de Navidad.

A sus 22 años, Kaine no comprendía este gesto de desprendimiento y estaba enojado que el padre Patricio aceptara alimentos de un hogar donde los hijos no recibían lo suficiente para comer.

Lo siguiente fueron cinco minutos de silencio pero el sacerdote rompió el hielo, como leyendo la mente de su compañero: "Tim, sabes que realmente tienes que ser humilde para aceptar un regalo de la comida de una familia que pobres". Lección aprendida.

A muchos les parece una bonita historia para rellenar en los periódicos o los blogs, pero lo cierto es que Kaine lo recuerda en cada entrevista posible y lo lleva como un parteaguas existencial.

“Pienso cada día en mi tiempo en Honduras”, dijo a El País en una conversión telefónica. “Cada día pienso en las lecciones de mis amigos de allí (...) Fue una de las dos o tres decisiones más importantes de mi vida”, reflexionó.

¿Honduras le marcó la vida? Suena tan inverosímil que hasta se eriza la piel escucharlo de alguien tan influyente en Estados Unidoss: exalcalde de la ciudad de Richmond, exgobernador Virginia y actual senador de este mismo estado. También tiene un paso brillante como titular del Comité Nacional del Partido Demócrata.

"Todo comenzó en Honduras, hace 35 años, con un grupo de misioneros jesuitas, ahí aprendí el poder del servicio público"
TIM KAINE

A juicio de los medios y él (¿¡Qué más crédito que sus palabras!?), Honduras sí le cambió la vida. Diario El País lo resume así: "Cómo un viaje juvenil a Honduras cambió al candidato Tim Kaine", aunque para ser precisos y justos, fue una misión para toda la vida y un efecto mariposa inesperado.

Si no fuera por aquella cruzada de 1980, Tim no hubiera aprendido a hablar español con fluidez y 33 años después tampoco daría su famoso discurso en castellano en el pleno del Senado (Junio del 2013, durante la defensa de la reforma migratoria). Apuntalo, porque fue la primera vez que se hablaba en esta lengua en el Congreso de Estados Unidos.

Dale play y escucha el discurso

“Fue un día muy especial para mí. Llevábamos dos semanas discutiendo esta propuesta de ley de inmigración y decidí hablar en español porque, como les dije a mis colegas, era importante tomarnos 20 minutos hablando en un idioma que hablan 40 millones de estadounidenses en sus casa", manifestó.

Y en Honduras fue donde Tim comprendió que lo suyo era servir, más como abogado graduado en Harvard, en los servicios públicos y la política.

“Todo comenzó en Honduras, hace 35 años, con un grupo de misioneros jesuitas, ahí aprendí el poder del servicio público”, explicó Kaine al medio estadounidense El Tiempo Latino el año pasado.

Y lo reafirma: “Eso me llevó a convertirme en un abogado de derechos civiles y todas las posiciones que usted mencionó, pero en todo ese camino he estado siempre inspirado por la gente maravillosa con la que trabajé en El Progreso en Honduras y por esos grandes misioneros”.

El capítulo de Honduras y Tim se reabrió con unas letras románticas 35 años después de esa experiencia, cuando el año pasado regresó a El Progreso. Fue recibido como el hijo pródigo al que, pese a que nunca habían coincidido en tiempo, todos adoraban.

"El sentido y el alma de la gente es igual. El sentido de amistad, parece que fue ayer", dijo el norteamericano a Radio Progreso.

Tim Kaine en entrevista con Radio Progreso

Recientemente tuvo una reunión con el presidente hondureño Juan Orlando Hernández, cuando el gobierno anduvo de gira en Estados Unidos para avanzar con las pláticas del Plan Alianza para la Prosperidad.

Las fortalezas de Kaine
Católico y fluente en español, Kaine pasó a formar parte de la selecta lista de políticos capaces de acompañar a Clinton ya desde el inicio de la campaña electoral, de forma que su designación está lejos de poder ser considerada una sorpresa.

Kaine completa varios requisitos: tiene experiencia en política externa (forma parte de las comisiones de Fuerzas Armadas y Relaciones Exteriores del Senado), puede atraer el voto latino y además es un abogado con extensa actividad en un estado, el de Virginia, donde el conservador partido Republicano es tradicionalmente fuerte.

Pero por sobre todo, apuntan observadores, es una opción segura, ya que se trata de un hombre blanco del sur del país, de forma que puede atraer a los electores indecisos con ese mismo perfil.

Aunque le sobran pergaminos, el propio Kaine admite que le falta carisma. "Soy un aburrido", bromeó el senador en una reciente entrevista.

Efectivamente, a los 58 años de edad, Kaine raramente sale con una palabra fuera de lugar o una frase memorable.

Y sin embargo, Kaine mostró en toda su carrera un talento casi sobrenatural para capear los temporales propios de una carrera política.

El reciente anuncio de Clinton para llevarlo como compañero de fórmula volvió a tensar el hilo invisible entre el senador y las tierras catrachas. De repente, ya no importaba el Tim Kaine senador, gobernador o alcalde, sino el Tim Kaine que habla español y vivió en Honduras.



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