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1 jul. 2016

Falsos policías ejecutaron a tres jóvenes en cañera

“Abran la puerta que somos policías”, gritaron varios encapuchados antes de derribar a puntapiés el aseguramiento de una vivienda de la aldea El Cowle de esta jurisdicción, donde privaron de su libertad a dos hermanos y luego se desplazaron a otra casa para sacar a un amigo de éstos.

A eso de las 12:00 de la noche del pasado miércoles, todo parecía tranquilidad en la referida aldea, pero el ruido del motor de un vehículo alarmó a algunos vecinos.

El conductor de una camioneta color negro, la estacionó frente a la vivienda de los hermanos José Carlos y Luís Miguel Reyes Díaz de 23 y 17 años de edad, respectivamente.

Del vehículo se bajaron seis sujetos armados que se cubrían el rostro con pasamontañas y usaban chalecos antibalas, quienes, de acuerdo a testigos, una vez que estaban parados frente al inmueble gritaron “abran la puerta que somos policías”.

En ese momento, tanto los hermanos como sus parientes se levantaron de sus camas y se asomaron por una ventana para verificar quienes hablaban, pero no abrieron la puerta, por temor

Sin embargo, los desconocidos al ver que no les abrían, usando la fuerza, lograron derribar la puerta y una vez que estaban adentro, sometieron a la impotencia a la familia intimidándola con sus armas de fuego.

Se los llevaron a la fuerza
Seguidamente, obligaron a José Carlos y a Luís Miguel a marcharse con ellos, por lo que, los subieron al vehículo en el que se conducían.

Luego se desplazaron a una casa vecina, donde residía José Manuel García Núñez (20), a quien también lo obligaron a marcharse con ellos.

Fue a eso de las 6:00 de la mañana de ayer, cuando los tres jóvenes aparecieron ultimados en una cañera, a unos metros de la carretera que conduce a la comunidad de El Porvenir de este municipio.

Las víctimas que presentaban múltiples heridas de arma de fuego, estaban una cerca de la otra, con sus manos atadas hacía atrás.

Familiares de los hermanos Reyes Díaz, dijeron que desconocen los motivos del por qué les quitaron la vida, ya que no andaban en malos pasos.

“Esto es extraño, porque ellos salían de la casa todos los días para su trabajo y regresaban a la misma hora siempre. No andaban en la calle, sino que trabajaban y se quedaban encerrados pues preferían evitar problemas”, dijo una de las parientes de José Carlos y Luís Miguel.

Refirió que José Carlos laboraba en una maquila en el área de mantenimiento, mientras que Luís Miguel cuidaba una biblioteca pública de El Progreso, Yoro.

Entre tanto, familiares de José Manuel, expresaron que éste trabajaba en una empacadora de bananos y tampoco tenía enemistades.



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