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7 sept. 2012

Monumento a la Paz, Su historia

La gran mayoría de los municipios de Honduras tienen al menos un monumento distintivo de la localidad, pero ninguno se compara como el de la paloma de los progreseños. 

Éste mide casi treinta metros de altura, construido en forma de obelisco, sobre el cual se encuentra la figura de una pétrea paloma blanca con sus alas dispuestas a alzar vuelo hacia las afueras de la ciudad. 

Por su peculiaridad y su estratégica ubicación, en la salida hacia el puerto de Tela, es casi imposible dejar de admirar, especialmente cuando miles de veraneantes se conducen hacia las preciosas playas del litoral atlántico, incluso, hasta los turistas extranjeros se toman fotografías a la par de la paloma para recordar su paso por esta ciudad. 

Muchos saben que éste es un monumento dedicado a la paz; sin embargo, se ignora por qué su altura y sobre quiénes fueron sus creadores. 

Desde lejos 

La historia de la paloma inició en 1997 cuando finalizaba el mandato del ex alcalde Juan Ramón Morales, quien ocho meses previo a las elecciones generales, renunció para aspirar a una diputación. 

Luis Fernando Thiebaud Sánchez lo suplantó y desde el inicio decide construir tres monumentos en las salidas hacia San Pedro Sula, Santa Rita y el puerto de Tela. 

En esta última ya se encontraba una obra conocida como obelisco, construida en los tiempos de la ex alcaldesa Fredesvinda Meza, la cual tenía forma de la punta de una espada, con un tubo de unos seis metros de alto, enterrada sobre una base de cemento y en medio de un abandonado y triangular jardín, “el que indignaba la entrada a la ciudad”, señaló Thiebaud. 

Para renovarlo, el alcalde consultó con los jesuitas, quienes aconsejaron construir una paloma que significara la alegría y la paz de los progreseños. 

“Se me ocurre edificar un elevado obelisco, capaz de verse desde todo el Valle de Sula para que los pobladores ubicaran a El Progreso, el cual tendría el doble de la altura actual y para colocar sobre él a la Paloma de la Paz”, recuerda Thiebaud. 

Y para tal efecto, con los obreros municipales levantó el obelisco. Faltando un mes para el cambio de autoridades contrata a Raúl Alfredo López Leonardo, un escultor progreseño para elaborar la figura del animal. 

Construida en un mes 

En su taller, don Raúl diseñó la enorme ave y luego de su aprobación comenzó la elaboración. “Dediqué días y noches porque el tiempo era corto y en menos de 20 días estaba finalizada, pero cuando la comparé vi que era muy pequeña para el magno obelisco y así se quedó”, apuntó. 

El día de su colocación fue una odisea. Los constructores no podían subir la paloma por los endebles andamios de madera que lo rodeaban y no tenían una grúa para elevarla más arriba de la punta para insertarla en un tubo que le da su estabilidad. 

Thiebaud solicitó ayuda a Soptravi para que le prestaran otra grúa de mejor elevación. Cuando la elevaban la grúa se tambaleó y el laurel en su pico se quebró, producto de los choques con el brazo de la grúa. 

Orgullo 

“Éste es el monumento que identifica a nuestra ciudad con Honduras, Latinoamérica y el mundo, porque hasta los extranjeros se fotografían junto a la paloma y eso me llena de mucha satisfacción”, señaló Thiebaud. 

"Me siento orgulloso de haber aportado mi grado de arena con esta obra, la que nunca imaginé que hoy llegaría a identificarlos en cualquier parte de Honduras y del mundo”, sentenció el escultor.


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